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Shadow of the Colossus Member Review for the PS2

By:
osoascam
11/16/05
PRINTER FRIENDLY VERSION
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GENRE Adventure 
PLAYERS
PUBLISHER Sony 
DEVELOPER Sony Japan 
RELEASE DATE Out Now
T Contains Blood, Fantasy Violence

What do these ratings mean?

Gran momento
Llí¡menlo el pequeño paraí­so de los nerds, pero para los videojugadores, el tamaño sí­ importa. No soñamos con matar a una fiera ameba, o echar por los suelos a un cachorrito particularmente molesto; queremos asesinar a un dragí³n tan enorme como el imperialismo gringo, maldita sea, un Balrog, algo monumental y escalofriante, y fí­sicamente imponente. Entre mí¡s grande, mí¡s rí¡pido nos enamoramos de ellos y deseamos matarlos. Por eso, estaba escrito que caerí­amos por Shadow of the Colossus (La sombra del Coloso), un juego lleno casi exclusivamente de gigantes peleas contra jefes. Es como ordenar cuatro postres para la cena, la clase de plan desquiciado que la mayorí­a de jugadores solo considerarí­a tras una buena ronda de guaro de contrabando y vodkas. ¿Estaba alguien lo suficientemente borracho como para probar esto?

Sip, y tuvieron éxito. Shadow of the Colossus es otro modesto juego de accií³n-aventura creado por los mismos raritos que nos sirvieron el Ico, aclamado por la crí­tica, y aunque han aclarado que esto no es una secuela, es igual de atrayente. Aunque lucha contra algunos molestos problemas de control, la belleza total y cautivante de ese monstruo y las excitantes secuencias de batalla sirven como un recordatorio de que el buen arte y el buen juego no tienen que ser mutualmente exclusivos. Bienvenidos a un éxito del 2005.

No hay mucha bienvenida a la historia, o lo poco que hay de ella. El juego se abre con vos, un hombre joven, cabalgando despacio en tu caballo a través de un mundo desolado con una chica inconsciente en tu regazo. Llegí¡s a un brillo masivo, ponés a la doña a un lado, y procedés a seguir instrucciones por parte de un dios sin cuerpo en un esfuerzo por revivir a tu flí¡cida mujercita. Las í³rdenes son armoniosamente simples: encontrar y matar a dieciséis monstruos colosos que estí¡n en los alrededores del lugar.

Eso, en pocas palabras, es el grado de la experiencia para jugar. Encontrí¡s un monstruo, matí¡s al monstruo, y otra vez, dieciséis veces seguidas. Así­, sin enemiguitos, sin poder afilar tu espada, y sin comida de kamikaze esperando ser encontrada. Aunque esta falta puede sonar bien agí¼evado para el faní¡tico de accií³n, los creadores han hecho todo por que no sea así­ al mezclar su mundo con una artí­stica serenidad y dejar a los increí­bles colosos hablar por sí­ mismos.

Antes de que empecés a lidiar con gigantes, debés encontrarlos. Por suerte, poseés la Antigua Espada Localizadora de Colosos, la cual, contrapuesta al sol, mí¡gicamente apunta el camino a la siguiente bestia cual compí¡s. Es entonces un asunto de saltar en Agro, tu rocí­n, y seguir la luz.

Inevitablemente, esto te guiarí¡ a una especie de acertijo bí¡sico, comíºn en la variedad de juegos de plataforma. Aunque en previews (primeras impresiones del juego antes de que sea terminado y sacado al mercado) este parecí­a el aspecto central del juego, no lo es. Usualmente desplazarse del templo al lugar adecuado toma apenas diez o quince minutillos, un satisfactoriamente corto tiempo de juego anterior que guí­a a las climí¡ticas batallas entre vos y tus cargas.


Y mae (pana, gí¼ey, mompirri), sí­ que son cargas (chivas, chéveres, chidos). Cada coloso es simplemente masivo en tamaño, erigiéndose sobre tu diminuto guerrero cual dios enojado. Sus tamaños tienden a fluctuar un toque, con unos medio enormes y otros absoluta y positivamente descomunales, como rascacielos con sus cabezas por los cielos. Son un tanto diferentes de uno a otro, también. Unos pocos son bí­pedos humanoides, mientras que otros van de cuatro patas. Un par vuelan y uno hasta nada. Algunos son pasivos, mientras que otros tratarí¡n de estamparte el hocico en el suelo con armas como í¡rboles o te aporrean con mazas del tamaño de un autobíºs escolar. Estos son sin duda alguna los jefes mí¡s cargas (chidos, chéveres) que has visto, aunque le duela a God of War.

De hecho, lo íºnico mí¡s carga que ver a esos bicharejos moverse es tratar de pararlos. Cada bestia es un acertijo en sí­ misma, y tu tarea es encontrar su punto débil e introducir la parte mí¡s puntiaguda de tu espada en él. Llegar ahí­ es lo difí­cil, pues requiere que primero descubrí¡s cí³mo escalar la cosa, y después hacerlo mientras trata de botarte. Aunque también tenés un arco y una flecha a tu disposicií³n, nunca se usan para matar nada. En realidad, funcionan como una manera de atraer la atencií³n de la bestia o que se mueva a cierto punto. Mí¡s que todo, se confí­a en las propias manos, brincando en el coloso y agarrí¡ndose de su cuerpo manteniendo apretado R1. No disfrutarí¡ esto, y procederí¡ a agitarse, especialmente después de que hayí¡s subido hasta su punto débil y incrustado tu espada en, digamos, la base de su crí¡neo. Colgando por tu vida, usualmente necesitarí¡s unas cuantas puñaladas para acabar con la bestia.

Puede sonar complicado, pero hay poco que manejar en realidad. La espada, manos y arco, una barra de salud y otra de energí­a conforman tu armamento. Esto íºltimo se vuelve a llenar con el tiempo, así­ que ser golpeado no es la gran cosa (podés caer desde enormes alturas y perder apenitas la mitad de tu salud, sin huesos salidos o tobillos torcidos). La energí­a (stamina) representa cuí¡nto podés aguantar colgando antes de soltarte, y también se vuelve a llenar. Sin power-ups, colectables ni í­temes: solo vos, tus sesos y el coloso.

Cuando todo se une, esas batallas no son la gran cosa. La míºsica aumenta, el coloso se menea, te agarrí¡s de él y te le pegí¡s como una vieja a una vitrina, matí¡ndolo con tu pistola mientras la victoria erupciona de la herida en fuentes de negra sangre. Es casi tan divertido verlo como jugarlo, quizí¡s las mejores escenas de accií³n cinemí¡ticas mientras se juega.

Dicho esto, el juego no corre tan espléndidamente como aparenta. La cí¡mara tienda a presentar la accií³n a la manera de pelí­cula al girar alrededor para capturar los í¡ngulos que se ven mejor, pero esos no son los mejores para jugar. Durante algunas de las batallas posteriores, pelearí¡s con tanta saña contra la cí¡mara que como contra la bestia, tratando en vano de que se quede centradita en su lugar cuando insiste en flotar hacia un lado. Para tratar de remediarlo, hay un botí³n que mantiene al coloso siempre a la vista mientras corrés tratando de pensar cí³mo subí­rsele. Desafortunadamente, ayuda mí­nimamente para resolver la predileccií³n de la cí¡mara de andar de un lado para otro como gallina culeca.

También hay problemas al manejar al caballo. Se siente muy auténtico, pero usualmente Agro oscila de atrí¡s para adelante en vez de seguir un camino recto y uniforme. Chocar contra un objeto razonablemente grandecillo resultarí¡ en que se detenga en seco, lo que puede ser bastante frustrante en algunas batallas. Aíºn así­, normalmente Agro es quizí¡ el caballo mí¡s carga (chiva, chévere, chido) desde Mr. Ed. Se mueve con una fluidez sorprendentemente realista, con su crin y cola danzando con el viento en un baile infinito (ejem) al galopar. Sus movimientos incidentales son equinos hasta la médula.

Pero eso es solo el comienzo de las lujosas grí¡ficas. A veces, creerí¡s estar jugando a través de una escena borrada de El Señor de los Anillos, galopando a través de un desierto con la espada sujeta al aire mientras el desolado paisaje se mira pasar. Es como jugar en una hermosa pintura. Asomos de Ico se ven por todo lado, desde los efectos de suave luz hasta las fantí¡sticas animaciones de los personajes. El mundo exuda un estilo particular y se apega a éste. Es como jugar en una pintura (eso no es un error), una obra de arte visual.

Ese artistismo cuesta caro, pues en Shadows of the Colossus muestra algunas fallas técnicas. La cantidad de cuadros por segundo disminuye significantemente de rato en rato, particularmente durante las batallas. Eso es excusable debido al tamaño de los colosos, pero otros aspectos son difí­ciles de perdonar. Claramente no supieron medirse con el poder del PS2.

El audio es digno de ser rescatado de igual manera, particularmente por su carí¡cter minimalista. No se oye mucho al recorrer la tierra, mí¡s que los cascos de Agro y el viento soplando a través de los cañones, que se une al líºgubre y solitario ambiente. Durante las luchas con los colosos, una tensa marcha orquestal llega a un intenso crescendo cuando empezí¡s a escalar su espalda, creando una muy dramí¡tica escena de batalla.

Y el drama realmente entra en escena cuando la ambigí¼edad moral de tu lucha se hace evidente. Tratí¡s de salvar a tu novia, presumiblemente una nocií³n noble, pero estí¡s sistemí¡ticamente destruyendo esas hermosas (y usualmente inocentes) artefactos naturales. La adrenalina de satisfaccií³n tras acabar con una bestia es casi inmediatamente reemplazada por un sentimiento de lí¡stima por la criatura mientras lentamente viene a parar en el suelo. Eventualmente recibirí¡s respuestas, pero no lo voy a arruinar aquí­.

En lugar de eso, te darí¡s cuenta vos mismo en solo unas diez horas, tras las cuales podés jugar en un nivel de dificultad significativamente mayor o darle al recién desbloqueado Time Trial (Prueba Contrarreloj), el cual placenteramente te deja brincar en las peleas contra los jefes sin recorrer todo el mundo de nuevo. Aíºn así­, no ofrece material nuevo ni nada. Como Ico, es un juego relativamente corto y no tiene mucho como para querer volverlo a jugar, aunque vas a querer rajarle (presumirle) a tus amigos.

Debés estar preparado para aferrarte al control. Shadow of the Colossus pone su dinero donde estí¡ su boca, proviniendo peleas contra jefes inigualables en un mundo realizado de una manera poco comíºn. No encontrarí¡s momentos así­ en ningíºn otro lado, y sus pocas fallas mecí¡nicas no logran dar al traste con este juego tan Golií¡tico. Después de todo, el tamaño sí­ importa.

A-, 93
+ ¡Santa mierda, esos jefes son carguí­simas (chéveres, chidí­simos, chiví­simas)!
+ Secuencias de cinema sin igual
+ Animaciones muy cargas
+ Un mundo desolado y oscuro
+ Ambigí¼edad moral
- Algunas fallas mecí¡nicas bien notables
- Un tanto corto
- No dan ganas de jugarlo de nuevo


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